
Ha sido decir Jorge Alarte, secretario general de los socialistas valencianos, que condiciona dar oxígeno a base de consenso al Gobierno valenciano a que éste aplique en nuestra autonomía el recuperado impuesto de patrimonio, y salir en bloque voceros desde diferentes ámbitos para ponerle a caldo por su falta de cintura política.
Yo creo que Alarte debió presentar su dimisión la misma noche que las urnas decretaron, el pasado 22-M, el fracaso de una estrategia y de una campaña diseñadas por él y por su equipo, con las manos libres y sin ataduras. ¿Que tuvo el hándicap de no estar en las Cortes? Ya lo sabía cuando asumió el liderazgo socialista. ¿Que en Canal 9 no sacaban su cara ni por equivocación? Con eso también contaba. ¿Que las patadas a ZP las estampó el electorado en su culo y en las retaguardias de otros barones/dirigentes autonómicos socialistas? ¿Qué esperaba?
No dimitió y ahora solo puede administrar la derrota reciente -que siempre estimula los comportamientos miserables- y la que está por llegar en apenas dos meses. Y, además, sabiendo, que en las filas del PSPV-PSOE se afilan los cuchillos para darle matarile en el Congreso regional que se celebrará, con toda probabilidad, en la próxima primavera.
Tras esta oportuna advertencia, añado que a Alarte se le crítica si hace y si no hace. Me conozco al personal y no dudo que habrían salido al ataque si Alarte en vez de poner condiciones hubiera aceptado al trágala la oferta de consenso del Consell del PP. ¿Acaso nadie recuerda los comentarios de desprecio hacia Joan Ignasi Pla por haber rubricado con su firma la reforma del Estatuto de Autonomía en plan "yo soy un hombre de Estado"?
El PP valenciano sabe que esta autonomía está en quiebra, con la deuda desbocada, acosada por los proveedores/acreedores que, como Iberdrola, amenazan con suspender suministros si no cobran en un plazo razonable... Y necesita que la oposición arrime el hombro, asuma ¿responsabilidades? y lime la aspereza de su discurso.
Bien. Alarte ha dicho que sí, pero... No sé yo si lo del impuesto de patrimonio es el mayor órdago que tiene Alarte para lanzar al Consell aunque, en cualquier caso, él y su partido tienen todo el derecho delmundo a jugar sus cartas. Aunque incomoden al PP y a sus correveidiles.